No te rindas, no desmayes, no bajes los brazos, permanece en tu puesto creyendo y confiado en Dios, usa las armas hoy y el Señor te dará la victoria.
La historia del protagonista de este duchazo, nos enseña que Dios utiliza a personas comunes y temerosas para realizar obras extraordinarias, demostrando que la verdadera fuerza proviene de la fe y no de la capacidad humana.
Nos enseña a confiar en Dios en medio de la debilidad, que la obediencia es clave y que la gloria de las victorias le pertenece a Él, no a nuestra fuerza.

