El estreno de Discómanos se vivió con gran entusiasmo en la escena audiovisual colombiana, su estreno en Pereira congregó a realizadores, actores y amantes del cine que celebraron una obra cargada de memoria, música y sensibilidad estética. El cortometraje, rodado en formato digital 4K, destaca por su fotografía cálida y su cuidada dirección de arte, que evocan la nostalgia del vinilo y los paisajes sonoros de una generación que aún baila entre los ecos del pasado. Su puesta en escena, íntima y precisa, logra combinar ritmo narrativo con una construcción visual poética que atrapó al público durante la proyección.

Luis Montealegre – Director del Cortometraje Discómanos
Discómanos, dirigido por Luis Montealegre, fue recibido con entusiasmo por el público y la crítica, consolidándose como una de las propuestas más sensibles del cine colombiano reciente. Protagonizado por la reconocida actriz Marcela Benjumea, el cortometraje se adentra en las memorias que habitan entre los surcos del vinilo, explorando las emociones que la música es capaz de despertar. A su lado, destacan las interpretaciones de Freddy Yate —quien además asumió la dirección de actores— y un elenco que logra una sincronía perfecta entre nostalgia, ritmo y humanidad. Su calidad técnica, con un impecable trabajo de fotografía y sonido, refuerza la atmósfera íntima que acompaña cada escena.

Desde su estreno, Discómanos ha sido reconocido en diversos espacios por su dirección y propuesta estética. Este noviembre, el cortometraje continuará su recorrido con una proyección en la Cinemateca de Bogotá, reafirmando el lugar de Luis Montealegre como un creador que sabe unir sensibilidad, memoria y técnica en una sola melodía visual.

Acá algunas palabras del comentarista de cine, Fernando Espinal Loaiza:
El primer punto a favor del cortometraje “Discómanos” es la labor de Marcela Benjumea personificando a Johana; la reconocida actriz asume acertadamente el rol de una taxista inicialmente insoportable que pronto permite deducir el porqué de su actitud. El azar le obligará a ser presa del miedo y también, con una justa dosis de comicidad, a mutar en una aventurera dispuesta a correr riesgos.
Mostrando sin maquillajes la esencia urbana, “Discómanos” incluye (a manera de Macguffin), un valioso disco de acetato que nos acerca a los personajes y a la trama, ambos desarrollados de manera muy precisa, sin exageraciones ni carencias, lo cual se verifica pues en quince minutos la obra no deja vacíos argumentales ni expone momentos o diálogos innecesarios, la historia fluye y va siempre ganando tanto en ritmo como en relato, a similitud de una buena salsa de barrio.

El producto final confirma un gran trabajo técnico, artístico y de producción que se asumió con ahínco y que bien se merece un largo recorrido y una amplia visibilidad. Su director, Luis Montealegre, sigue dando pasos agigantados en una carrera que decidió asumir con pasión y seriedad»

