Lograr oírlos en una ciudad tan ruidosa como Bogotá, pues la verdad que para mí es un milagro, parece que en la zona hay árboles que nos rodean y han logrado acoger a muchos pajaritos con sus nidos y eso no solo alegra el día, sino que nos hace pensar en el cuidado de Dios.
Escúchalo hasta el final!!!

